lunes, 17 de noviembre de 2008

Maria Maravillas


Una de las ventajas de mi nuevo estado, o quizás debería decir fisonomía, es que me permite conversar con bichos que antes me parecían lejanos y, por supuesto, ininteligibles. Ayer sorprendí a MariSalta, recién llegada de Madrid en el maletero de un AutoRes. Charlando de esto y aquello salió a la conversación que vive en la Carrera de San Jerónimo, si, en las Cortes. Puse las antenas en tensión y le pregunté que si por casualidad no sabría qué había de verdad en todo ese rollo que se traía el Bono entre manos. Me contó que estaba muy quemada con toda esa historia. Vale que ella no se cuelga por los pelos de una viga, entre otras cosas porque no tiene pelo, pero si que estaba en una de ellas cuando un señor con tricornio entró en la sala al grito de -Todo el mundo al suelo!- y a punto estuvo de ser alcanzada entre las antenas por una bala. En cuanto a dormir vestida y sentada ella lo ha hecho toda la vida y no le ve mérito, así como tampoco a lo del celibato, pues en ese puto caserón no hay más saltamontes que ella y como no pegue un "kiki" con el retrato de Peces-Barba. Por todo ello reivindica a la Iglesia que, al menos, se le beatifique, ya que ella también es célibe y ha padecido persecuciones y a Bono la colocación de una placa con su nombre a la entrada del caserón: Beata MariSalta

2 comentarios:

Biel Aliño dijo...

Parece mucho mas interesante el mundo de la metamorfosis

kai dijo...

Empiezas a preocuparme. O acabas de preocuparme, no se!