lunes, 27 de octubre de 2008

Born to Love


Estaba calentando mis patas al sol, pues después de tantos días de lluvia era algo que necesitaba con urgencia, cuando al levantar las antenas hacia el cielo noto un revolotear torpe y desgarbado, y un bicho con descomunales patas se posa junto a mí. Lo primero que pensé fue que La guerra de los Mundos se había materializado y las naves marcianas habían, por fin, aterrizado. Me quedé un rato mirándolo y tímidamente me acerqué a él. No parecía hostil. Pasados esos primeros instantes de perplejidad pude entablar una medio conversación con él. Me comentó que estaba harto de que todo el mundo lo temiera y que lo miraran con recelo, que aunque pareciera un mosquito tratado con anabolizantes, no era más que una mosca vulgar pero muy desarrollada (vamos, como Gasol en el reino humano), que su nombre era Típula y que había nacido para el amor. Llegado este punto y ante la posibilidad que me propusiera cualquier cosa, pregunté a mi anoréxica amiga si le podía hacer una foto, cosa que hice, y con la excusa de que se me iban a pasar unos brotes verdes que había encontrado en el jardín me despedí de tan singular visitante.

3 comentarios:

Alberto Tallón dijo...

Seguro que curra de banquero...

Kai Försterling dijo...

Te veo muy metamorfeado últimamente.

Kai Försterling dijo...

O metamorfoseado!